Covid19: El principio del fin para el sector del petróleo y gas

La caída de la demanda de petróleo provocada por la crisis del coronavirus, junto a una brutal guerra de precios, ha dejado a la industria de los combustibles fósiles bajo mínimos.

Este sector debe de ahora afrontar su mayor desafío en 100 años de historia, con un alto riesgo de alteración permanente de la industria.

¿Pasará a la historia el año 2019 como el pico en emisiones de carbono?

Este hecho, de ser verdad, favorecería la necesaria transición energética hacia la energía sostenible. El resultado final dependerá de las expectativas de los inversores y las acciones gubernamentales como rescates o ajustes para cumplir el objetivo cero emisiones.

La pregunta clave es si este escenario alterará de forma permanente el curso de la crisis climática.

Los expertos están de acuerdo en que la crisis del Covid19 adelantará la fecha en que la demanda de petróleo y gas alcancen su máximo histórico, permitiendo de esta forma la transición hacia las energías de origen renovable.

2 de Abril de 2020

El desplome en la demanda de petróleo debido al Covid19, junto con una gran parte de la población confinada en casa, coches en los garajes y aviones en sus pistas, ha provocado una colisión cíclica del precio del crudo, dirigiendo la industria hacia un pico estructural liderado por las naciones comprometidas al objetivo cero emisiones.

La larga aviación, culpable del fuerte crecimiento de la demanda de petróleo en los últimos años, podría sufrir un gran resentimiento, ya que cuanto mayor sea el tiempo de confinamiento, mayor será el número de personas trabajando a distancia, usando videoconferencias y preguntándose: ¿realmente es necesario subir a un avión para reunirnos con una persona que está al otro lado del planeta, si lo podemos hacer a través de nuestros portátiles?

Evolución del precio del Petróleo (Brent)

El covid19 ha provocado un auténtico estrago en el sector, induciendo a una bajada de los precios del petróleo hacia los más bajos desde hace casi dos décadas, y con una clara tendencia a seguir por este camino. Al menos dos tercios de la inversión anual de este sector ($130 mil millones) han sido objeto de dumping, arrastrando a la pérdida de miles de empleos.

¿El fin de un ciclo?

De forma más que probable, los pozos de petróleo responsables de la producción de casi 1 millón de barriles al día tendrán que cerrar su producción progresivamente, ya que el precio del petróleo ahora es más bajo que su coste de envío. Este hecho inducirá a una alteración permanente de la industria energética, y a un vuelco del debate sobre el cambio climático. A 35$ el barril, el 75% de los proyectos no llegarán ni siquiera a cubrir el coste del capital.

La caída del precio del petróleo también ha derrumbado los beneficios de los proyectos de exploración a los que los inversores estaban acostumbrados, suponiendo el fin de la conocida como “era del dividendo dorado”, que había convertido las reservas de petróleo en pilares de las carteras de los accionistas.

El rendimiento esperado en proyectos de petróleo y gas han caído de aproximadamente el 20% a un 6%, muy en línea con los rendimientos esperados en proyectos solares y eólicos“.

El sector del petróleo y el gas se está convirtiendo en un sector poco apreciado por los inversores, que ven como baja su rendimiento y aumenta su riesgo, junto con el aumento progresivo de una concienciación medioambiental global por parte del consumidor y la creciente regulación por parte de los gobiernos para reducir las emisiones de CO2.”

Los analistas apuntan, de esta forma, hacia una transición de los inversores hacia empresas que puedan ofrecer beneficios sociales más amplios, provocando un colapso aún más grande del precio del barril, que a 20$, vería la industria seriamente castigada. El propósito creciente de los inversores es potenciar negocios que sean capaces de generar bienestar y riqueza en el verdadero sentido.

Además del aumento de la conciencia climática por parte de los gobiernos, empresas y consumidores particulares, la fuerte inestabilidad de los mercados petroleros provocada por las diferentes crisis, y con gran protagonismo de la generada por el covid19, ha estimulado la disuasión de los inversores frente a este sector.

Una recuperación económica sostenible de la crisis del coronavirus requerirá fuertes políticas deliberadas por los gobiernos, dando paso a un aumento del impuesto al carbono que facilite la transición tan esperada hacia las energías renovables.

La gran oportunidad histórica

Los gobiernos están destinando cantidades históricas de dinero para estimular la economía mundial devastada por el efecto del coronavirus ($ 5 billones de las naciones del G20), pero la forma en que el desembolso se hará efectivo sigue siendo incierta.

Los líderes de la Unión Europea han prometido alinear sus medidas de emergencia a través de los programas Green Deal (Acuerdo Verde) y Fatih Birol. El director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía ha dicho que existe una “oportunidad histórica” para realizar inversiones en tecnologías energéticas que reduzcan las emisiones de gases efecto invernadero.

La otra cara de la moneda la protagonizan países como USA, el paquete de ayudas del cual es de $2 billones para el coronavirus, los cuales $60 mil millones serán destinados a las aerolíneas en dificultades y ofrecerá préstamos con bajo interés para compañías de combustibles fósiles, sin ordenar ninguna acción para detener la emergencia climática. El gobierno canadiense también ha afirmado que concederá préstamos a sus compañías petroleras, quienes dicen que están en “soporte vital”.

Después de la crisis financiera mundial del 2008, había la gran esperanza de que los billones de dólares inyectados para el rescate ecologizarían la economía, pero lejos de esto, estimularon aún más el sector de los combustibles fósiles. La gran diferencia actual respecto la crisis del 2008 es que el coste de las energías renovables ahora es inferior al de los combustibles fósiles, por lo que no tiene sentido intentar sostener los costosos activos de este tipo de combustibles contaminantes.

Cualquier rescate debe, como mínimo, venir acompañado de acciones públicas equilibradas por empresas, y condiciones sólidas para la protección ambiental y climática, lejos de la producción de combustibles fósiles.

Debemos ver pues, la crisis provocada por el covid19 como una oportunidad histórica para la transición hacia las energías renovables, un aumento de la conciencia ambiental y una reducción sin precedentes de los combustibles fósiles tan necesaria para nuestro planeta.

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